La isla de Madeira es parte del conjunto de islas atlánticas del mismo nombre, que pertenecen a Portugal. Se encuentra muy alejada del continente, y es un destino paradisíaco de la región.

Su aeropuerto, Funchal, es famoso por causar un buen susto a los turistas que arriban desprevenidos. Se trata de uno de los más difíciles para aterrizar, y los pilotos deben estar muy bien entrenados para lograrlo. De hecho, se otorga una licencia especial a los más capacitados para prevenir toda suerte de accidentes.

¿Pero qué tiene este aeropuerto que lo hace tan temido? Pues bien, su pista es sumamente corta, aunque ahora ya no lo sea tanto. En 2003 se decidió extender su superficie, ya que 1400 metros era demasiado poco y resultaba en verdad muy arriesgado utilizarla.

El problema era que, ubicada a poca distancia de la costa, como puede observarse en la fotografía, no había más tierra sobre la cual edificar. De modo que se colocaron pilares de 70 metros de altura, y de esa manera la pista ahora es un arco que se eleva en los extremos.

El espacio debajo de la extensión añadida fue aprovechado para construir el aparcamiento. Así es que, si estás allí y aterriza un avión, ¡lo sentirás muy cerca!

Foto Vía: Structurae

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